La cuestión que más repercusión está teniendo en los consumidores, y se refleja en una intensa repetición en los medios de comunicación, es el problema para la salud y también para el medio ambiente que produce este compuesto tan utilizado.

¿Cuale es el verdadero impacto de la producción del aceite de palma?

El aceite de palma representó el 30% de la producción global de aceites y grasas en 2013. El segundo aceite más importante, el de soya, representó el 23% de la producción global, esto se traduce a que 5% del total de las tierras cultivables se utilizan para cultivar este aceite.

Grandes extensiones de selva han desaparecido en Indonesia y Malasia, en prejuicio del clima global, para cultivar uno de los aceites más apetecidos para diversas aplicaciones en la industria de los alimentos.

Dejando a un lado el impacto brutal que tiene en nuestro ecosistema, los efectos de este aceite en la salud es la cuestión que más está preocupando a nuestr@s lectores. Saber que la composición es de aproximadamente un 50 % de ácidos grasos saturados (ácido palmítico) y a pesar de esto, los diferentes estudios revisados no concluyen que éste aceite tenga efectos perjudiciales sobre el colesterol total y por consiguiente, aumente el riesgo cardiovascular.

Lo que debe quedar muy claro es el porqué del efecto nocivo de este aceite en nuestra salud, por lo que debemos prestar especial atención al proceso de refinamiento del aceite de palma. El refinamiento produce un aceite con características deseadas por los consumidores, como sabor, olor, estabilidad frente a la oxidación e idóneo para freír.

 

Para ello se somete a altas temperaturas y en consecuencia se producen sustancias que al ingerirlas se transforman en glicidol, sustancia tóxica, carcinogénica para nuestro organismo.

Los niños alimentados exclusivamente con leche infantil son los que más expuestos están a esta sustancia, ya que la gran mayoría de estas contiene aceite de palma en su composición.

¿Porqué se utiliza el aceite de palma en las leches artificiales?

Las leches humanas están hechas habitualmente con leche de vaca, a las que se les añade o quita componentes para conseguir un mayor parecido a la leche humana.

Casi todas las leches del mercado llevan aceites vegetales para añadir ciertos ácidos grasos que la leche de vaca no tiene, y son necesarios para el recién nacido. Uno de ellos es el aceite de palma. Algunas marcas certifican que en el proceso de refinamiento no aplican temperaturas tan altas por lo que la cantidad de sustancias tóxicas es casi nula.

Por muchas vueltas que le demos a esta cuestión, por ahora no está prohibida ni limitada la comercialización de productos con aceite de palma, por tanto cumplen los mínimos que establece la Ley en alimentación infantil. Probablemente la manera de actuar de l@s consumidores pueda influir en las decisiones de las empresas de alimentación infantil, y obtengan más transparencia e información sobre los productos que utilizan para alimentar a sus bebes.